Hablar del futuro de la movilidad suele llevar la conversación hacia los vehículos autónomos. Sin embargo, la verdadera revolución no está únicamente en cómo se conducen los vehículos, sino en cómo se comunican entre sí, con las infraestructuras y con el entorno que los rodea.
Para que un vehículo pueda anticipar un accidente, detectar una placa de hielo antes de llegar a ella o recibir una alerta de una incidencia ocurrida varios kilómetros más adelante, necesita algo más que sensores embarcados. Necesita acceder a información fiable, compartir datos en tiempo real y mantener comunicaciones seguras incluso cuando cambia de red, cruza una frontera o circula por zonas con poca cobertura.
Ese es precisamente el desafío que aborda SafeRoute-6G, un proyecto europeo de I+D en el que participamos desde Aunoa junto a más de veinte organizaciones internacionales. Su objetivo es desarrollar la próxima generación de infraestructuras inteligentes para hacer posible una movilidad más segura, conectada y resiliente mediante la combinación de tecnologías como la inteligencia artificial, las comunicaciones 6G, los gemelos digitales (Digital Twins) y las redes híbridas.
En nuestro caso, contribuimos al proyecto desarrollando soluciones de inteligencia artificial para la detección y mitigación de ciberamenazas en entornos V2X (Vehicle-to-Everything), un ámbito que será determinante para garantizar la seguridad del vehículo conectado durante la próxima década.
¿Qué es SafeRoute-6G?
Aunque solemos asociar la innovación en movilidad con nuevos modelos de vehículos, gran parte de la transformación está ocurriendo en una capa menos visible: la infraestructura digital que permite que todos los actores del ecosistema intercambien información de forma segura.
SafeRoute-6G nace precisamente para responder a ese reto.
Se trata de un proyecto internacional impulsado dentro del programa CELTIC-NEXT, con una duración de cuatro años (2024-2028), que reúne a empresas tecnológicas, operadores de telecomunicaciones, universidades, centros de investigación y administraciones públicas de Europa, Canadá y Corea del Sur.
Su propósito no consiste únicamente en investigar nuevas tecnologías. El objetivo es desarrollar soluciones reales que permitan mejorar la seguridad vial utilizando datos procedentes de múltiples fuentes y redes de comunicación avanzadas.
En otras palabras, SafeRoute-6G busca que un vehículo pueda comprender mejor todo lo que sucede a su alrededor, incluso aquello que todavía no puede “ver” con sus propios sensores.
Esta capacidad abre la puerta a una nueva generación de servicios inteligentes capaces de anticiparse a situaciones de riesgo y asistir tanto a conductores como a vehículos automatizados.
La seguridad vial ya no depende solo del vehículo
Durante los últimos años, los fabricantes han incorporado cámaras, radares, sensores LIDAR y sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS). Estos avances han reducido considerablemente el riesgo de accidente, pero presentan una limitación evidente: únicamente pueden reaccionar ante aquello que el vehículo es capaz de detectar directamente.
¿Qué ocurre si un accidente ha tenido lugar varios kilómetros más adelante?
¿O si una estación meteorológica detecta hielo en la carretera antes de que ningún vehículo llegue hasta ese punto?
¿O si un camión que circula delante pierde parte de su carga y todavía no es visible para el resto del tráfico?
En todos estos escenarios existe información crítica, pero esa información no reside dentro del vehículo.
Está distribuida entre otros vehículos, infraestructuras inteligentes, centros de control del tráfico, estaciones meteorológicas, plataformas en la nube e incluso satélites.
El reto consiste en conseguir que todos esos elementos puedan comunicarse de forma prácticamente instantánea, compartiendo únicamente la información necesaria y garantizando que dicha información sea auténtica, íntegra y segura.
Ese es el paradigma que impulsa la movilidad conectada.
Una infraestructura inteligente para una movilidad más segura
Desde nuestra perspectiva, uno de los aspectos más interesantes de SafeRoute-6G es que no plantea la seguridad vial como un problema aislado del vehículo, sino como un ecosistema distribuido donde múltiples tecnologías trabajan conjuntamente.
En este escenario intervienen diferentes tipos de redes de comunicación, sensores desplegados en carretera, servicios cloud, inteligencia artificial, computación en el borde (Edge Computing) y sistemas de análisis capaces de procesar millones de eventos en tiempo real.
Todo ello permite construir una visión compartida del estado de la carretera, anticipar riesgos y ofrecer servicios que hasta hace pocos años resultaban técnicamente inviables.
No se trata únicamente de que los vehículos “hablen” entre sí.
Se trata de que sean capaces de colaborar con todo el ecosistema digital que los rodea.
Integra redes celulares, comunicaciones V2X y conectividad satelital para mantener la comunicación incluso en zonas remotas.
Analiza información procedente de múltiples fuentes para anticipar riesgos antes de que sean visibles para el conductor.
Protege las comunicaciones entre vehículos e infraestructuras frente a amenazas y ataques sobre redes V2X.
Crear un ecosistema donde vehículos, carreteras y servicios compartan información fiable en tiempo real.
¿Por qué el 6G cambiará la movilidad conectada?
Cuando hablamos de 6G es habitual pensar únicamente en una evolución del 5G. Sin embargo, la próxima generación de redes móviles representa un cambio mucho más profundo. No se trata solo de ofrecer mayor velocidad, sino de crear una infraestructura capaz de conectar de forma inteligente millones de dispositivos, procesar información distribuida y garantizar comunicaciones fiables en entornos altamente dinámicos, como las carreteras.
En el ámbito de la movilidad, esta capacidad resulta especialmente crítica. Los vehículos generan y consumen grandes volúmenes de datos continuamente: información procedente de cámaras, radares, sensores meteorológicos, sistemas de navegación o plataformas de gestión del tráfico. Para que esos datos se conviertan en decisiones útiles, deben compartirse prácticamente en tiempo real y con un nivel muy elevado de disponibilidad.
El reto es que ningún sistema de comunicaciones puede ofrecer, por sí solo, cobertura y prestaciones óptimas en cualquier escenario. Un vehículo puede circular por una ciudad con cobertura 5G, atravesar un túnel, recorrer una carretera secundaria o cruzar una frontera internacional en cuestión de minutos. Mantener la continuidad del servicio exige combinar diferentes tecnologías de comunicación de forma transparente.
Ese es uno de los principios fundamentales de SafeRoute-6G: construir una arquitectura de comunicaciones híbrida donde distintas redes colaboran para ofrecer una conectividad continua, resiliente y preparada para los servicios críticos del futuro.
Un ecosistema donde cada tecnología aporta sus fortalezas
Lejos de sustituir las tecnologías actuales, SafeRoute-6G plantea una aproximación cooperativa. Cada sistema de comunicación cumple una función específica dentro del ecosistema y se utiliza allí donde aporta mayor valor.
Las redes celulares proporcionan una conectividad de alta capacidad para el intercambio de grandes volúmenes de información. Las comunicaciones V2X permiten el intercambio directo de mensajes entre vehículos e infraestructuras cercanas con una latencia mínima. A ello se suman las redes no terrestres (NTN), basadas en comunicaciones satelitales, que amplían la cobertura en zonas rurales o de difícil acceso.
El resultado es una infraestructura capaz de adaptarse dinámicamente a las condiciones del entorno y mantener operativos los servicios de seguridad incluso cuando alguna de las redes disponibles presenta limitaciones.
Este enfoque híbrido será especialmente relevante para el despliegue de vehículos conectados y automatizados, cuya capacidad para tomar decisiones dependerá de disponer de información fiable en cualquier momento y lugar.
Proporcionan conectividad de alta capacidad para intercambiar información entre vehículos, servicios cloud y centros de control.
Permiten que vehículos e infraestructuras compartan alertas de seguridad y eventos del tráfico con una latencia mínima.
Mantienen la conectividad en zonas donde las redes terrestres no ofrecen cobertura suficiente.
Procesa información cerca del vehículo para reducir tiempos de respuesta en servicios críticos.
Los cuatro casos de uso que impulsan SafeRoute-6G
Para demostrar el potencial de esta infraestructura, el proyecto se articula en torno a cuatro casos de uso que responden a necesidades reales del sector de la movilidad.
Aunque cada uno aborda un reto diferente, todos comparten un mismo objetivo: aprovechar la inteligencia distribuida y las comunicaciones avanzadas para aumentar la seguridad y la eficiencia del transporte.
El primero se centra en la recopilación y distribución de información procedente de vehículos, estaciones meteorológicas y sensores desplegados en carretera. Gracias a esta información es posible generar servicios avanzados relacionados con el estado del firme, las condiciones meteorológicas o el mantenimiento preventivo de la infraestructura viaria.
El segundo aborda uno de los grandes desafíos del vehículo conectado: la ciberseguridad. A medida que aumenta el número de sistemas interconectados, también lo hace la superficie de exposición frente a posibles ataques. SafeRoute-6G investiga nuevos mecanismos para detectar amenazas, anticipar comportamientos anómalos y proteger las comunicaciones mediante el uso de Digital Twins e inteligencia artificial.
El tercer caso de uso explora cómo las comunicaciones híbridas pueden facilitar la teleoperación y la supervisión remota de vehículos automatizados. Este tipo de servicios requiere comunicaciones extremadamente fiables y de muy baja latencia, ya que cualquier interrupción podría comprometer la seguridad de la operación.
Por último, el proyecto trabaja en la interoperabilidad internacional mediante el intercambio transfronterizo de mensajes C-ITS (Cooperative Intelligent Transport Systems). Este aspecto resulta especialmente relevante en Europa, donde los vehículos cruzan habitualmente diferentes países y necesitan mantener la continuidad de los servicios independientemente de la infraestructura o del operador de comunicaciones disponible.
Integración de información procedente de vehículos, estaciones meteorológicas y sensores para mejorar la seguridad vial y el mantenimiento de las infraestructuras.
Detección, clasificación y mitigación de amenazas sobre comunicaciones V2X utilizando inteligencia artificial y gemelos digitales.
Uso de comunicaciones híbridas para la supervisión y operación remota de vehículos automatizados.
Intercambio transfronterizo de mensajes C-ITS para garantizar servicios continuos entre distintos países y operadores.
El papel de Aunoa: inteligencia artificial para proteger el vehículo conectado
Uno de los grandes desafíos de la movilidad conectada no tiene que ver con las comunicaciones, sino con la confianza.
Cuanto mayor es el número de sistemas conectados, mayor es también la superficie de exposición frente a posibles ataques. Un vehículo moderno ya no es únicamente un medio de transporte: es un sistema distribuido que intercambia información continuamente con otros vehículos, infraestructuras inteligentes, plataformas cloud y servicios digitales.
Este nuevo paradigma exige replantear la forma en que entendemos la ciberseguridad.
No basta con proteger un dispositivo de forma aislada. Es necesario supervisar continuamente el comportamiento de todo el ecosistema, detectar anomalías antes de que se conviertan en incidentes y responder de forma inteligente sin comprometer la disponibilidad de los servicios.
Es precisamente en este ámbito donde desde Aunoa participamos dentro de SafeRoute-6G.
Nuestro trabajo se desarrolla en el Use Case #2, centrado en la detección y prevención de ciberamenazas mediante el uso combinado de inteligencia artificial y Digital Twins, una de las tecnologías con mayor potencial para proteger los sistemas conectados de nueva generación.
¿Qué es un Digital Twin y por qué será clave para la ciberseguridad?
Aunque el concepto de Digital Twin suele asociarse al ámbito industrial, su aplicación va mucho más allá de la simulación de procesos físicos.
Un gemelo digital es una representación virtual de un sistema real que evoluciona continuamente gracias a los datos que recibe del entorno. En lugar de ofrecer una fotografía estática, reproduce el comportamiento del sistema casi en tiempo real y permite analizar cómo debería comportarse bajo determinadas condiciones.
Aplicado a la movilidad conectada, un Digital Twin puede representar el estado de un vehículo, una infraestructura de comunicaciones o incluso una red completa de servicios V2X.
Esta capacidad permite comparar constantemente el comportamiento esperado con el comportamiento real. Cuando ambos comienzan a diferir de forma significativa, el sistema puede identificar patrones anómalos que indiquen desde un fallo técnico hasta un intento de ciberataque.
Más que reaccionar cuando el incidente ya ha ocurrido, el objetivo es anticiparse.
En este contexto, la inteligencia artificial desempeña un papel fundamental. Los algoritmos son capaces de analizar grandes volúmenes de información procedente de múltiples fuentes, identificar relaciones que resultarían invisibles para un análisis convencional y generar mecanismos de respuesta adaptados a cada situación.
Este enfoque convierte la ciberseguridad en un proceso dinámico, capaz de aprender y evolucionar junto con la propia infraestructura.
IA aplicada a la detección de amenazas en entornos V2X
Las comunicaciones Vehicle-to-Everything (V2X) constituyen uno de los pilares de la movilidad inteligente.
Gracias a ellas, un vehículo puede intercambiar información con otros vehículos, con semáforos, paneles de señalización, estaciones meteorológicas o centros de gestión del tráfico.
Sin embargo, cualquier infraestructura basada en comunicaciones distribuidas debe garantizar que la información intercambiada sea auténtica, íntegra y esté disponible cuando se necesita.
Un mensaje manipulado o una alerta falsa podrían provocar decisiones incorrectas con consecuencias potencialmente críticas.
Por ello, dentro de SafeRoute-6G desarrollamos mecanismos capaces de identificar comportamientos sospechosos, clasificar distintos tipos de amenazas y proponer estrategias de mitigación antes de que afecten al funcionamiento del sistema.
La combinación de inteligencia artificial, análisis contextual y Digital Twins permite crear una capa adicional de protección que complementa los mecanismos tradicionales de ciberseguridad y mejora la resiliencia de toda la infraestructura.
Más allá del vehículo, este tipo de tecnologías será esencial para el despliegue de futuras ciudades inteligentes, corredores europeos de movilidad automatizada y nuevos servicios de transporte cooperativo.
Modelos de inteligencia artificial capaces de identificar anomalías en las comunicaciones V2X antes de que se conviertan en incidentes.
Representaciones virtuales que permiten comparar el comportamiento esperado y el comportamiento real del sistema en tiempo casi real.
Identificación, clasificación y respuesta frente a amenazas sobre infraestructuras críticas de movilidad conectada.
Del laboratorio a la carretera: cómo la investigación acelera la innovación
Los proyectos europeos de I+D no persiguen únicamente validar nuevas tecnologías. También crean espacios de colaboración donde empresas, universidades y centros tecnológicos pueden experimentar conjuntamente, compartir conocimiento y acelerar la transferencia de innovación hacia el mercado.
En SafeRoute-6G participan más de una veintena de organizaciones de Europa, Canadá y Corea del Sur, cada una especializada en ámbitos como las telecomunicaciones, la meteorología, la automoción, las infraestructuras inteligentes o la inteligencia artificial.
Esta diversidad convierte el proyecto en un entorno idóneo para abordar retos que difícilmente podrían resolverse desde una única disciplina.
Desde Aunoa entendemos este tipo de iniciativas como una oportunidad para seguir ampliando nuestras capacidades en inteligencia artificial aplicada, arquitecturas distribuidas y ciberseguridad avanzada. El conocimiento generado durante el proyecto no solo contribuye al desarrollo de nuevas soluciones para la movilidad conectada, sino que también refuerza nuestra capacidad para diseñar sistemas de IA más robustos, explicables y preparados para operar en entornos críticos.
Una innovación que sigue avanzando
Como parte de la evolución del proyecto, recientemente participamos en el Mid-Term Review de SafeRoute-6G celebrado en Viena, un encuentro que reunió por primera vez de forma presencial a todos los miembros del consorcio internacional.
Durante la revisión se presentaron los avances alcanzados en los diferentes casos de uso y se validó el trabajo desarrollado por los distintos equipos ante las personas evaluadoras designadas por CELTIC-NEXT. Desde Aunoa mostramos la evolución de nuestro sistema para la identificación, clasificación y mitigación de ciberamenazas en entornos V2X, fruto de varios meses de investigación y desarrollo.
Más allá de la revisión técnica, este tipo de encuentros permiten compartir conocimiento, contrastar enfoques y reforzar la colaboración entre organizaciones que trabajan para construir la próxima generación de infraestructuras digitales para la movilidad.
Innovar hoy para construir la movilidad del mañana
La movilidad del futuro no dependerá únicamente de vehículos más inteligentes, sino de la capacidad de crear un ecosistema donde comunicaciones, infraestructuras, inteligencia artificial y ciberseguridad trabajen de forma coordinada.
Proyectos como SafeRoute-6G representan un paso decisivo en esa dirección. Su enfoque combina investigación aplicada, colaboración internacional y desarrollo tecnológico para afrontar algunos de los mayores retos de la movilidad conectada: garantizar comunicaciones fiables, proteger infraestructuras críticas y convertir los datos en decisiones que mejoren la seguridad vial.
Desde Aunoa nos sentimos orgullosos de formar parte de esta iniciativa y de aportar nuestra experiencia en inteligencia artificial y ciberseguridad a un proyecto que contribuirá a definir cómo serán las carreteras conectadas de los próximos años.
Porque innovar no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías. También significa anticiparse a los desafíos que todavía no existen y construir, desde hoy, las soluciones que harán posible la movilidad segura, inteligente y conectada del futuro.

